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1740. SAN FRANCISCO [de Sales]. “Verdaderos entretenimientos del glorioso señor San Francisco de Sales…”

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Descripción

Madrid, Imprenta del Convento de Nuestra Señora de la Merced, 1740

8º. [18 hh.], 338 pp. Pergamino de época muy bin conservado; título manuscrito en lomo; rastro de dos broches. Interiores muy bien marginados y limpios; zurcos de polilla en esquina inferior de las hojas – p. 225 a 255 pero sin afectar textos; textos a dos columnas. Ex libris y sello de antiguos propietarios en guardas.

Traducción del francés al castellano por el Lic. D. Francisco de Cubillas Donyague.

Procedencia: Ex bibliotheca Turriana; Santa Fe Campo de Tiro: Ing. José Ambrosi.

Publicado por primera vez en 1667.

El original de esta obra de san Francisco de Sales, va sin prólogo, y en su lugar se halla una carta de la superiora general de las religiosas de la Orden de la Visitación, fundada por el Santo, en la que, a instancias de su hermano y sucesor en el obispado D. Juan Francisco de Sales, manda a todas las religiosas que recojan y le remitan cuantos papeles de las colaciones espirituales, llamadas Entretenimientos espirituales por su santo Autor, existan en sus conventos. Motivó esta carta el que, corriendo varias copias de estos Entretenimientos llenas de considerables defectos y equivocaciones, lo que afectaba al buen nombre y reputación de su Autor, se quiso ver los originales para darlos a la imprenta, con la misma pureza y claridad que recibieran de su docta pluma, para mayor gloria de Dios y provecho de las almas.

Con estos Entretenimientos espirituales no intentó el Santo formar un libro que corriera en manos de todo el mundo, ni pensó jamás que se imprimieran; por eso, no solamente no le puso prólogo, sino que ni los escribió con el estilo de sus demás obras, ni los limó, sino que los daba a las religiosas, sus hijas, con estilo sencillo, enseñándolas con dulce ingenuidad, respondiendo a sus filiales preguntas, desvaneciendo sus dudas y temores, y dando a sus espíritus un alimento sólido, bien que sencillo, y adaptado a su capacidad, para así hacerlas crecer en virtud y adelantar en el camino de la perfección, del que era él consumado maestro, a creerse el Santo que sus Entretenimientos espirituales habían de ver la luz pública ¿con qué aparato los habría dispuesto aquella su piedad y santa discreción que los sazonó? qué luz no hubiera dado en su prólogo para que conociéramos los entretenimientos vanos e inútiles de los mundanos, huyéramos de ellos, y nos aplicáramos a los únicos verdaderos y provechosos para la vida eterna? Comprenderá muy bien todo esto, el que haya leído los prólogos que puso en los libros suyos, Introducción a la vida devota: Explicación mística de los cantares y Práctica del Amor de Dios, en los que suavemente interesa al lector a saborear estas obras con santa traza, como él tenía en todo lo que hacía, decía y escribía para bien de las almas. Mas, aunque sin prólogo y sin limar, esta obra es digna de ser leída, y sumamente recomendable; en fin, es de san Francisco de Sales, y esto solo ya basta.

El título de Entretenimientos espirituales se lo puso el mismo Santo a esas colaciones o conferencias, Entretenerse, no es meramente divertirse, sí que es también recrear el ánimo, mantener, conservar y pulir, esto es, observar los más pequeños defectillos de una cosa y, puliéndolos, darla el último toque. Según esto ¿quién no ve la necesidad, por no decir solamente utilidad, de entretenerse espiritualmente? Hay, y puede haber cosa más útil para una alma fervorosa que recrearse en la consideración de los beneficios de Dios, en contemplarse ante su presencia? No lo será también el mantener y conservar el fervor en todo lo concerniente al servicio divino, a la caridad con el prójimo, y al acrecentamiento de nosotros mismos en la perfección, y sobre todo el mirarnos atentamente y pulir todo lo que veamos que sea desagradable a los ojos de Dios? Decidme, ¿podrán ser cosa ridícula e inútil tales ocupaciones o verdaderos entretenimientos? ¡Ojalá los tuvieran tantas almas descuidadas!

Por falta de esos entretenimientos del espíritu en los que el alma se estudia a sí misma, se ven tantas abominaciones y desolaciones en el mundo. Desolada está horrorosamente toda la tierra, pues no hay nadie que reflexione en su corazón, dice Jeremías (12, 11). El real Profeta se entretenía en las noches en tales ejercicios y escobaba su espíritu, y se deleitaba entonces en el Señor, y su carne y corazón saltaban de alegría por el gran provecho que sacaba de ello. Me deleité, decía él mismo y derramé humilde mi alma enamorada en la presencia del Señor (Salmos, I, XXXIII, XLI, LXXVI y en otros). Probadlo, continúa, y veréis cuán suave es el Señor para todos aquellos que, entreteniéndose en pensar en él, y en mirar como cumplirán mejor su ley santa reciben tantos favores y tal riego de gracias, que llegan a ser como árbol plantado junto a la corriente de las aguas, que dará su fruto al debido tiempo, y sus hojas no caerán, y prosperará en todo lo que haga. ¡Oh santos entretenimientos, Y qué dulces, qué provechosos sois para una alma santa! para todas las que aspiren a la santidad! Bien lo sabia el gran Francisco de Sales.

Francisco de Sales mantuvo correspondencia con la baronesa Juana Francisca Frémyot de Chantal, la joven con la que se había encontrado en 1604 en Dijon.

El 6 de junio de 1610 Francisco de Sales, Juana de Chantal y Charlotte de Bréchard fundaron en Annecy, Francia, la Orden de la Visitación de Santa María, establecida inicialmente en un modesto edificio conocido como Casa de la Galería, de la cual se conserva la bodega. El nombre hace referencia a la Visitación de la Virgen María a santa Isabel.

San Francisco de Sales (Castillo de Sales, Thorens-Glières, Ducado de Saboya, 21 de agosto de 1567-Lyon, Francia, 28 de diciembre de 1622) fue un clérigo católico. Fue nombrado obispo de Ginebra, Suiza, pero nunca pudo ocupar el cargo debido al calvinismo y permaneció en su residencia saboyana de Annecy. Fue proclamado beato en 1662 y santo en 1665 por Alejandro VII y doctor de la Iglesia en 1877 por Pío IX. Su festividad es el 24 de enero.

 

 


UM

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