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La lectura, tal y como han demostrado diversos y numerosos estudios, es uno de los hábitos más beneficiosos para el cerebro pues estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales y, además, incrementa la reserva cognitiva, que preserva el buen funcionamiento de nuestro cerebro cuando envejecemos y actúa como factor protector ante los síntomas clínicos de las enfermedades neurodegenerativas, entre las que destaca la enfermedad de Alzheimer.

Al leer, nuestro cerebro se ve obligado a pensar al mismo tiempo para relacionar conceptos, ordenar ideas, ejercitar la memoria e imaginar. Todo ello hace que mientras leemos nuestro cerebro agudice su eficacia para realizar estas funciones y además poder ofrecer una determinada rapidez de respuesta para comprender los giros de la narración y seguir correctamente la historia.

Se ha comprobado que cuanto mayor reserva cognitiva posee un individuo, mayor capacidad tiene su cerebro para compensar el daño cerebral generado por ciertas patologías.

Mientras leemos, obligamos a nuestro cerebro a pensar, a ordenar ideas, a interrelacionar conceptos, a ejercitar la memoria y a imaginar, lo que permite mejorar nuestra capacidad intelectual estimulando nuestras neuronas; además, la lectura también genera temas de conversación, lo que facilita la interacción y las relaciones sociales.

La lectura también presenta otras importantes ventajas para la salud, caso de la reducción del estrés, origen o factor de empeoramiento de muchas dolencias neurológicas como las cefaleas, la epilepsia o los trastornos del sueño.

según la Sociedad Española de Neurología, leer es una de las mejores formas de prevenir el impacto de las enfermedades neurodegenerativas.

Un asiduo lector reduce el declive de su memoria un 32%

Leer, sobre todo relatos de ficción, puede ayudar a reducir el nivel de estrés, que es origen o factor de empeoramiento de muchas dolencias neurológicas como cefaleas, epilepsias o trastornos del sueño.

¡No esperes más, ponte a leer!