A finales del siglo XIX hubo un auge de las revistas literarias dedicadas a las mujeres mexicanas, es la época de la Reforma, nuevos pensamientos e ideas liberales hicieron brotar ideas feministas encaminadas al acceso a la educación, algo  que hasta ahora no se tenía y que era el camino a la emancipación, de salir de su casa y ver más allá de sus esposos e hijos. A diferencia de principios de este mismo siglo en que las revistas estaban enfocadas a dar entretenimiento, educar sobre matrimonio, hogar e hijos, ahora las mujeres empezaban a jugar y exigir un papel importante en el ámbito cultural, social y trabajador.

En 1873, surge la revista semanal “Las hijas del Anáhuac”, creada y dirigida por mujeres  y a partir de esta inician otras  fundadas por maestras y escritoras. Tal es el caso de “Violetas del Anáhuac”  que a diferencia de las revistas que le antecedieron  afirmaba que la inteligencia del hombre y de la mujer son iguales, y que las deficiencias femeninas se deben únicamente a la falta de acceso a la educación.  Reseñaba la inauguración de  instituciones de enseñanza femenina que se construyeron con el patrocinio de Doña Carmen Romero Rubio, la esposa de Don Porfirio Díaz.  También publicaba biografías de mujeres exitosas.  En  1887 publicó un artículo en el que demandaba el sufragio femenino, esta fue  la primera vez que sucedió algo así. Es una de la primeras manifestaciones importantes de la lucha femenina por ejercer su derecho al voto.

En 1910 surgió el Club Femenil Antirreeleccionista “Las hijas de Cuauhtémoc”,  apoyaron a Madero pero poco tiempo después demandaron el fraude electoral y solicitaron  la participación política de la mujer. Existieron varios grupos feministas con ideologías y planteamientos bien estructurados, sin embargo después de la caída de Don Porfirio Díaz, el avance que habían logrado hasta aquí las mujeres se detuvo.

El primer Congreso Feminista  se llevó a cabo en 1916, impulsado por el gobernador de Yucatán (estado pionero en el derecho de las mujeres), el objetivo de este era demandar que se otorgara el voto a las mujeres, pero sus reclamos no fueron escuchados ya que la Constitución de 1917 no lo contempló así, pero esto no detuvo a las defensoras e impulsoras de esta iniciativa.

En mayo de 1923 la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres convocó al Primer Congreso Nacional Feminista.  Una de las principales cosas que demandaron fue  la igualdad civil para que la mujer pudiera ser candidata a cargos administrativos al igual que emitir el sufragio, por primera vez surtió efecto.  El gobernador de San Luis Potosí, Aurelio Manrique, expidió un decreto, ese mismo año, en el que se concedía a las mujeres potosinas el derecho a votar y a ser elegidas en elecciones municipales.

En 1935 fue la  primera vez que pudieron participar  en las votaciones internas de un partido.

El Presidente Cárdenas, en febrero de 1937,  dio una entrevista a Joseph Freeman, reportero de la revista New Masses de Nueva York en la que dijo:

“Intentamos dar a las mujeres de México todas las oportunidades de participar en la vida social en circunstancias iguales a las de los hombres. Después, poco a poquito, se les dará la oportunidad de entrar en la vida política …”

“…Los hombres han tomado parte en la vida económica, política y social por muchos años; las mujeres no. Por ello la mujer mexicana es más supersticiosa y fanática que el hombre …”

En el mismo año envío un proyecto de Reforma Constitucional al Congreso en la que se otorgaba el voto a la mujer, esto fue aprobado por ambas cámaras, pero no fue suficiente para que la propuesta presidencial se convirtiera en ley. Las mujeres mexicanas no recibieron el derecho al voto, probablemente porque había que proceder “poco a poquito”.

Durante su candidatura, Adolfo Ruiz Cortines,  prometió plasmar en la Constitución el derecho de las mujeres mexicanas a votar y a ser electas,  ya como presidente, en el año de 1953 promulgó las reformas constitucionales que consideraban ciudadanas a las mujeres y les daba derecho a voto.

  • Del Artículo 34 Constitucional: “Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir”.

Gracias a la organización y participación de las mujeres en los foros feministas, en 1953 se reconoce el derecho al sufragio femenino, pero increíblemente este  avance no se materializó inmediatamente, sus esfuerzos dieron frutos pero,  debido a que en la mayoría de los casos seguían siendo los hombres quienes decidían lo que sus esposas, hijas o hermanas debían hacer no fue hasta el 3 de julio de 1955 que las mujeres mexicanas votaron por primera vez en una elección federal.

En ese año se eligieron a cinco primeras diputadas federales y en 1964, dos ganaron su puesto como senadoras. Esto ya era un gran avance para el genero femenino.

México fue el último país de Latinoamérica en consolidar este derecho, que aunque ya era permitido y reconocido constitucionalmente, no fue hasta los años 70 que se vivió una revolución ideológica, política y cultural  que las mujeres empezaron a ejercerlo.